5 PASOS PARA TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

  1. Deja de dar por hecho que ya las tienes: párate a pensar.

A menudo el ritmo frenético del día a día nos arrastra y nos roba la calma necesaria para pararnos a pensar en nosotros, en nuestra vida, en el camino que estamos siguiendo y en cómo podríamos hacerlo mejor. En muchas ocasiones este ritmo frenético se convierte también en una excusa perfecta para no tener que hacerlo.

Pensar que no nos queda otra, más que vivir como lo hacemos, es de alguna manera reconfortante y liberador. ¿Es cobarde? Bueno, en cualquier caso es legítimo. Yo lo considero más una resignación, aunque seguramente tú ahora estés pensando que no te paras a pensar en ello y no vives resignado/a…

Lo que está claro es que te libera de tener que tomar la decisión de dirigir tu vida.

Si te paras ahora a pensar en las distintas situaciones de tu vida: ¿cuántas veces eres tú el que realmente dirige y cuántas veces son los demás, o el qué dirán, el quedar bien, lo que dice tu madre, tu pareja, tus amigos…? ¿Eres de los que prefieren echar culpas, o de los que asumen responsabilidades?

  1. Ten una actitud abierta a los demás, a otras opiniones, al cambio.

Cuando nuestra actitud es abierta podemos valorar a los demás, lo diferente, lo nuevo, lo que nos saca de nuestra zona de confort, con respeto a su singularidad y a su diferencia. Esto nos permite volver a nuestras decisiones, opiniones y puntos de vista con una visión más crítica y reafirmarnos, o no, en ellos con más seguridad en nosotros mismos. En definitiva somos más dueños de lo que hacemos y dirigimos nuestra vida.

  1. Deja de esperar a que otros hagan, hablen, decidan por ti.

De esta manera dejarás de depender. ¿Cuántas veces por no querer herir a los que te rodean dejas pasar el tiempo esperando a que sean ellos los que decidan? ¿Cuántas veces haces, o no haces, algo porque los demás te “aconsejan” que actúes así aunque tú no estás muy convencido/a? Abandonar esta dependencia te dará poder. Poder sobre tu vida y sobre tus decisiones. No se trata de ignorar a los que están a tu lado y pensar solo en ti. Se trata de escucharles, tenerles en cuenta, pero no quedarte inmovilizado/a esperando por ellos porque te sientes incapaz de actuar o porque temes que tus acciones no sean aceptadas, o porque necesites su aprobación.

  1. Deja de posponer las cosas: actúa.

Tu vida no depende de tus circunstancias. Tú creas tus circunstancias con las cartas que te han tocado en la vida. Dejar de posponer las cosas que siempre has querido hacer, o las que toca hacer te gusten o no, y ponerte en movimiento te ayudará a sentirte liberado, porque ya no dependes de los demás sino que tú marcas el paso, tú decides el ritmo, tú eliges el camino. El sentimiento de libertad que experimentas transforma tu visión de la vida. Primero reflexionas y eliges, y luego actúas con seguridad. Al principio puede dar miedo, porque ya no habrá a quién “responsabilizar” si las cosas salen mal. Después te sientes dueño de tu destino porque, aciertes o no, como dice la canción: “Lo que te llevará al final serán TUS pasos, no el camino”

  1. Quiérete de verdad.

Tanto como para que merezca la pena el esfuerzo. Tomar las riendas de tu vida exige amarte tal como eres, comprenderte, aceptarte. Alguien que no se quiere o valora lo suficiente no será capaz de dirigir su vida, sencillamente porque no se sentirá capaz de hacerlo y no se considerará digno o merecedor de hacerlo. ¿Crees que te mereces ser el dueño de tu vida?

En definitiva, tomar las riendas de la vida en ocasiones no resulta fácil, pero siempre resulta gratificante, empoderante y liberador.

A veces ni siquiera nos damos cuenta de que nos estamos dejando manejar por las circunstancias o por los demás y poniendo en sus manos lo más preciado que tenemos. Por supuesto que hay situaciones en las que nos resulta más fácil hacerlo y otras en las que es complicado. Date permiso cuando así sea, pero no dejes que eso te paralice.

¿Quién manda en tu vida? ¿Te atreves a ser tú?

Riendas

Termina 2015

Regálate unos minutos hoy para hacer balance del año que termina y escribe tu historia. Os dejamos esta historia inspiradora para ello:

“Un famoso escritor se encontraba en su despacho haciendo balance del año que terminaba. Cogió su pluma y comenzó a escribir:

-Este año que acaba me han operado y me han extirpado la vesícula. Tuve que estar en cama mucho tiempo.

-Además este año he cumplido 60 años y he tenido que dejar mi trabajo después de pasar 30 años en la misma empresa editorial.

-Mi padre falleció a mediados de año.

-Mi hijo ha suspendido el MIR y no ha podido licenciarse como médico por culpa de un accidente de tráfico que le obligó a permanecer hospitalizado y escayolado durante varios días. Además mi coche quedó destrozado lo cual ha sido otro problema más

Al final escribió: ¡Pobre de mí! ¡Vaya desastre de año…!

Cuando su mujer entró en la habitación encontró a su marido triste y ensimismado en sus pensamientos. Por encima de su hombro leyó lo que había escrito en la hoja de papel. Se marchó en silencio y regresó con otro papel que colocó al lado del que había escrito su marido.

Cuando el escritor vio el papel con su nombre escrito en él, lo cogió para leerlo. Decía así:

-Este año me libré por fin de mi vesícula que me había estado haciendo sufrir de dolor durante años…

-Además este año he cumplido 60 años y me he jubilado. Ahora puedo utilizar mi tiempo para escribir cosas mejores con más foco y más paz…

-Mi padre falleció a mediados de año a la edad de 95 años sin haber tenido que depender de nadie durante sus últimos años y sin ninguna enfermedad grave ni situación crítica.

-Mi hijo este año ha recibido el regalo de una nueva vida. Mi coche quedó destrozado pero él sigue vivo y sin ningún tipo de invalidez o secuelas…

Al final ella había escrito:

-¡¡¡Este año ha sido una inmensa bendición y ha estado bien!!!
El escritor se sentió feliz y asombrado de la bella y alentadora interpretación de lo que había ocurrido ese año que terminaba».
Moraleja: En la vida, en ocasiones, no puedes elegir tus circunstancias pero SIEMPRE puedes elegir cómo prefieres verlas… No es la felicidad la que nos hace agradecidos, sino el AGRADECIMIENTO el que nos hace FELICES.

DESDE MOTIVART QUEREMOS DAROS LAS GRACIAS A TODOS POR ACOMPAÑARNOS DURANTE ESTE 2015 QUE ACABA. GRACIAS POR DARNOS LA OPORTUNIDAD DE SER FELICES EN NUESTRO DÍA A DÍA.

Y ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO 2016 LLENO DE OBJETIVOS CUMPLIDOS PARA TODOS!!!

PENSAD EN POSITIVO… SED FELICES…

Bosque

10 cosas útiles para tu vida que puedes aprender en el Camino de Santiago

Hace unos días MotivarT se embarcó en la aventura de hacer a pie el Camino de Santiago. El Camino es una experiencia que, al menos una vez en la vida, es recomendable vivir. Durante tantos kilómetros recorridos aprendes muchas cosas. Aquí os dejamos las 10 más importantes que el Camino te enseña para tu vida:

1.- Ponte un objetivo y planifica tus metas diarias. No basta con querer llegar a Santiago de Compostela. Si empiezas a caminar en dirección opuesta estarías cada día alejándote un poco más. Por eso es tan importante planificar el camino que vas a seguir, qué etapas vas a hacer, qué vas a necesitar, dónde vas a parar… Tú pones tus límites.

2.- Escucha a tu cuerpo; cuídate, respétate y quiérete. Cuando caminas cada día mimas tus pies, tus rodillas, tu espalda. Haces estiramientos, te das masajes, descansas para recuperarte… En el camino de la vida sin embargo el cuerpo es para la mayoría de nosotros ese gran olvidado. No prestamos atención a los mensajes que nos lanza y a veces llega un momento en que para hacerse oír tiene que pararnos de golpe.

3.- Si hay contratiempos busca con qué recursos cuentas para hacerles frente o busca rutas alternativas. Cuando caminas no puedes elegir el tiempo que hace o los contratiempos que pueden surgir. Sí puedes elegir qué hacer: detenerte, volver atrás, buscar ayuda, preguntar a otros cómo lo hacen ellos, buscar qué necesitas para seguir adelante.

4.- En la vida no caminas solo. Otros están viviendo experiencias similares, recorriendo tu mismo camino. Aprende de ellos, comparte con ellos. A veces necesitas ayuda. Otras encuentras personas que te necesitan a ti. Además, como en la vida, el Camino es un encuentro de culturas y formas de ver la vida. Si abres tu mente a todo esto puedes aprender siendo humilde, tolerante y empático.

5.- Conócete; tus puntos fuertes y débiles. El Camino es un gran maestro para esto. Mientras caminas vas descubriendo un poco más cómo eres. Conocerte es esencial para planificar metas realistas y alcanzables, para descubrir cuánto potencial tienes aún para poder crecer, para saber cuándo pedir ayuda, para poder compartir con los demás todo lo bueno que hay en ti.

6.- Vive aquí y ahora: A veces, caminando, nuestra mente se distrae, vuela y se entretiene en sueños, elucubraciones o análisis. Olvidamos mirar a nuestro alrededor y prestar atención a lo que nos rodea. Caminando aquí y ahora podemos disfrutar de la belleza del Camino y tomar el camino correcto sin despistarnos ni perdernos ninguna señal que nos da la vida.

7.- Sé agradecido; el Camino, igual que la vida, te regala mil motivos para serlo. Una mano amiga que te ayuda a subir o bajar una pendiente, un consejo de alguien que ya pasó por esa etapa del camino antes que tú, una ducha caliente al terminar la jornada, un plato de comida en buena compañía, un paisaje maravilloso o una fuente de agua en el camino. Muchas veces no valoramos estas pequeñas cosas porque damos por hecho que siempre estarán ahí, y no valoramos su importancia hasta que las perdemos.

8.- Detrás de las nubes siempre está el sol. En ocasiones se hace más difícil caminar porque el día se presenta lluvioso. Aún así sigues avanzando porque sabes que en algún momento saldrá de nuevo el sol. Aprendes a seguir avanzando porque te motiva algo más grande: llegar a tu meta.

9.- Viaja ligero de equipaje. En el Camino llevar una mochila ligera hace más fácil avanzar. En la vida solemos caminar con demasiado peso a nuestras espaldas. Cuando te desprendes de cosas te das cuenta de que puedes caminar con menos y que es más fácil llegar más lejos.

10.- Celebra tus pequeños logros de cada día. Cada etapa del Camino finalizada es una meta alcanzada, un motivo más para sentirte satisfecho y orgulloso por haberlo logrado. Muchas veces en la vida olvidamos celebrar nuestros logros y perdemos la conciencia de que somos merecedores de esa celebración. No lo olvides.Camino Santiago 2014